La importancia de la educación emocional

La importancia de la educación emocional

Hablamos sobre la educación emocional. Algo que no siempre tenemos presente y que será clave en la vida de nuestrxs hijxs.

La inteligencia emocional es la capacidad que tienen las personas para identificar, expresar y gestionar sus emociones y reconocer las de los demás. Desarrollar la inteligencia emocional nos permite vivir las emociones de forma saludable. Para ello es fundamental recibir educación emocional.


Si algo caracteriza a los niñxs es su intensidad. Tienen una forma muy intensa de vivir sus emociones. Cuando sienten tristeza, rabia, miedo, alegría, felicidad etc. No comprenden que sienten, ni porque están sintiéndolo. No ponen nombre a sus emociones porque todavía no han aprendido a identificarlas y las sienten de forma tan intensa que pueden sentirse sobrepasadxs.



Los adultos, con toda la buena intención del mundo y sobre todo porque no nos gusta ver que lo pasan mal tenemos tendencia a frenar y negar esas emociones, sobre todo las “negativas” diciendo que no pasa nada, que no llore, que no tenga miedo, que no esté triste etc. La emoción que está sintiendo está ahí, es real y la ha sentido, no va a dejar de existir por negarla. Aunque nosotros no lo hayamos sentido así o creamos que está exagerando, nuestrx hijx si lo ha sentido así. Estamos en etapas diferentes y tenemos una perspectiva distinta del mundo. Debemos validar lo que sienten y ayudarles a identificar la emoción para poder gestionarla de la mejor forma.


Debemos tener presente que el hecho de negar esa emoción no hará que desaparezca, sino que seguramente se intensifique y que nuestrx hijx no exteriorice ni exprese lo que siente, por ejemplo: si cae al suelo, se hace daño y llora. Si le decimos que no llore cada vez que se cae, habrá un día en el que quizás no llore, pero dejara de hacerlo porque le hacemos sentir que no está bien llorar, pero seguirá sintiendo dolor e impotencia por caerse. Y ese llanto es la forma en la que expresaba que sentía dolor y frustración.


Cuando habéis sentido una emoción muy intensa y no habéis podido expresarlo seguro que habéis sentido mucho mal estar. Y a veces basta con ponerle nombre a lo que sentimos y decirle a alguien que tenemos miedo, o estamos tristes y eso nos hace sentir más acompañados.

En uno de los libros del pediatra Carlos González, leí que enseñamos a lxs niñxs a que no lloren y les decimos continuamente que no pasa nada, y que esxs niñxs cuando son adolescentes no exteriorizan ni expresan porque les hemos educado así. Los padres le preguntan que ocurre y aun que ocurra algo, cómo le educaron así dirá que no le ocurre nada, que no pasa nada, eso es lo que le decían a ese adolescente cada vez que sentía miedo o tristeza. Cuando se sienta triste le dirán que llore todo lo que necesite y que no se avergüence, pero cuando era niñx le decían que no tenía que llorar.


Así que debemos ser coherentes y debemos evitar que nuestxs hijxs repriman sus emociones si queremos que sean personas capaces de identificar y expresar sus emociones y que las vivan de forma saludable

Si no sabemos que sentimos no podremos gestionar esa emoción. Es saludable que dejemos fluir nuestras emociones.

Hay muchas formas de trabajar la inteligencia emocional, que permitirá a nuestrxs hijxs identificar sus emociones y las de los demás, gracias a ello podrán gestionar sus propias emociones y ser más empáticos con los demás.

Puede ser muy útil trabajar la inteligencia emocional cuando las están sintiendo en ese momento (si el momento lo permite) “¿Te sientes triste?” Si nuestro hijx ha estallado en una rabieta es posible que sea mejor hablar de ello cuando haya pasado. “¿Estabas triste?”


El aprendizaje mediante juegos de inteligencia emocional es una opción ideal, porque su medio de aprendizaje es el juego.

El juego del robot de las emociones es un muñeco de madera con 4 cabezas intercambiables. Cada cabeza tiene un estado de ánimo distinto: alegría, sorpresa, tristeza y enfado. Está hecho de madera y pintura al agua no tóxica.

Foto de En los brazos de mamá



En muchas ocasiones el hecho de sentir una emoción y no poder expresarla complica todavía más la situación. Una vez vayan conociendo las diferentes emociones que sienten podremos enseñarles a gestionarlas de forma saludable y debemos tener presente que con nuestra ayuda y su maduración irán ganando autocontrol.



¡Muchas gracias por leerme, y hasta pronto!